Convivencia

Muchos de los problemas que se asocian a la violencia y la inseguridad en el fútbol están directamente relacionados con una mala convivencia entre los aficionados de los diferentes equipos. Medidas como la segregación de accesos, los colchones de seguridad, la prohibición de elementos que puedan ser utilizados como proyectiles, entre otras responden todas a la prevención de enfrentamientos o agresiones de aficionados a jugadores rivales o entre hinchadas rivales.

Si bien los hechos de violencia en el fútbol son casi tan antiguos como la práctica de este deporte, algunos consultados indicaron que durante las últimas tres décadas ha habido un aumento de actitudes violentas, intolerantes y de mala convivencia en los estadios. Una prueba de esto sería el predominio de estereotipos sexistas, homofóbicos, xenófobos y racistas en partidos de fútbol profesional y esta cultura parece estar totalmente “normalizada” o “naturalizada” para todos los espectadores.

Existe fuerte conciencia del papel que tienen los protagonistas y los medios de comunicación en mantener la rivalidad deportiva dentro de marcos de sana convivencia entre aficionados de distintos equipos; sin embargo muchas veces la atención mediática y la propia publicidad produciría discursos y climas de opinión que no contribuyen a prevenir actitudes violentas por parte de los hinchas.

Uno de los principales desafíos que tienen los actores involucrados en la organización de espectáculos de fútbol profesional es la concientización y educación para mejorar la convivencia y que la rivalidad no vaya más allá de lo estrictamente deportivo.